(De momento les quedo debiendo las fotos).
El pasado 9 de agosto fui con unos compas a ver el partido del Mundial Sub20 entre CRC y Colombia; está de más decir que después del partido necesitaba algo que me subiera el ánimo. Decidí darme una vuelta a Girl's Palace (antiguo Kamur) a visitar a Brittany, una flaquita que antes trabajaba en Le Grillon y siempre me ha tratado bien; después hablaré de ella y por cierto, ella está de vuelta en Grillon.
Cuando llegué, el salonero me dijo que Brittany no estaba... Mala suerte la mía... Decidí tomarme mis dos cervezas e irme ya que esté lugar no tiene mucho para ofrecer, pocas chicas (las tres veces que he ido no han habido más de 5 o 6) y los precios son un poco más caros que los estandares de Pantera Rosa y Grillon.
De pronto una morenita se sienta a la par mío y me saluda, me dice que se llama Nicole... Nos ponemos a hablar un rato, es de Heredia, trabajó un par de noches en El Rey pero no le gustó, es amiga de Brittany y me reconoció de la última vez que yo había ido...
Se me sienta en la pierna y empieza a moverse de una manera que me puso duro en dos momentos... "Esta chica sabe lo que hace" pienso... Cuando llegó el salonero y preguntó si quería invitarla a un trago, solamente había una respuesta que dar.
Antes de continuar; que horrible son los privados aquí! Unos cubículos a un lado de la pista que solamente tienen una cortina para separarlos del resto de la gente. Continuemos...
Después de un par de tragos, la güila me tenía super templado. Ella tenía los pezones paraditos y duros y cada vez que se los chupaba, ella arqueaba su espalda y gemía delicioso; además su vagina estaba completamente empapada.
Obviamente no iba a pagar por un privado ahí, aunque en realidad pude haberlo hecho porque creo que era el único cliente que había. Pero andaba platilla y decidí chinearme y pagar los 55 rojos de la habitación.
Adentro, Nicole fue una diosa; esa güila se ve que le cuadra culiar y se excita muchísimo cuando le chupan los pezones. Nos quitamos la ropa y nos acostamos, ella me puso el condón y empezó a mamarme mientras yo la tocaba y acariciaba. Le dije que quería chuparla también y se acostó encima mío en posición de 69, su vagina estaba completamente empapada y yo me deleité con sus juguitos como me encanta...
Ella se acostó a mi lado, abrió las piernas y me pidió que le diera picha (no me dijo exactamente eso pero era lo que ella quería); como todo un caballero, yo accedí a los deseos de la dama, jeje. Estuvimos así un rato y después cambiamos a posición de perrito por otro rato. Luego fuimos a un pequeño sofá y me acosté y ella se montó; ahí fue donde me rendí y no pude aguantar más... Le dejé ir todo lo que tenía dentro mientras me estremecía de placer y ella se estremecía conmigo...
Un polvazo!! Para suerte mía, Nicole ahora está en Le Grillon y ya no tengo que ir hasta Girl's Palace...
El Harén de Ahmed
Relatos de las aventuras de Ahmed por buscar mujeres dispuestas a integrar su harén (aunque sea por poco tiempo), a cambio de un incentivo monetario... Nota del doctor de Ahmed: Este blog contiene relatos donde el sexo seguro no ha sido practicado, por favor abstenerse de practicar lo que aquí se relata.
lunes, 22 de agosto de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
Yahaira, ex-Pantera Rosa
(Aclaración: Las fotos no fueron tomadas por Ahmed, solamente las tomé de un sitio de internet).
Regularmente solía visitar este lugar con un par de compas del trabajo o solo; últimamente el night club de mi preferencia es otro.
En una de mis visitas, conocí a Yahaira. Debo ser honesto, lo que me atrajo a ella de entrada fue su elección de música, la chica solamente bailaba Rammstein.
Hicimos contacto visual durante su baile y cuando regresó la invité a un trago; esa primer noche me fui de Combo 1 (trago para la güila y privado). El sexo fue muy bueno, la única razón por la que no fue genial fueron los incómodos cuartitos para los privados.
No me quedé con las ganas... El siguiente pago volví y la invité a un trago y a otro y a otro. Después del segundo trago me dijo que tenía ganas de ir al baño pero le dije que no fuera. Cuando terminó el tercero me dijo que ya no aguantaba, entonces la llevé a uno de los cuartos (60 papeles de los rojos en esos tiempos).
Ahí me dijo que si podía orinar antes, le dije que no... Y mientras ella me quitaba el pantalón, yo la desnudaba también. Me quitó el bóxer y se hincó frente a mi, tomó mi pene entre sus manos y comenzó a mamarlo de una manera que nunca había experimentado, puedo asegurar sin temor a equivocarme, que esa es unas de las mejores mamadas de mi vida.
Cuando estaba a punto de regarme en esa boca prodigiosa, la puse de pie y me puse a mamarle las tetas y acariciarle el mico mientras ella me acariciaba el pene y los güevos. Yo sabía que ella estaba a punto de reventar pero aún no quería dejarla ir...
Después de un rato en esta jugadera o calentamiento, la puse de cuatro en la cama, me puse el condón y la culié; sus gemidos me excitaban más y más y me regué rápido (con la mamada me había dejado casi listo).
Con una carita casi de súplica, me preguntó si podía ir al baño. Me levanté, fui con ella y le dije que quería verla; le acaricié el mico y le chupé las tetas mientras ella orinaba. Le sorprendió que a mi excitara eso y me dijo que también le había excitado que yo la tocara...
Salimos del cuarto y la invité a otro trago y le dije que volvería. Y volví, pero esa es otra historia...
Regularmente solía visitar este lugar con un par de compas del trabajo o solo; últimamente el night club de mi preferencia es otro.
En una de mis visitas, conocí a Yahaira. Debo ser honesto, lo que me atrajo a ella de entrada fue su elección de música, la chica solamente bailaba Rammstein.
Hicimos contacto visual durante su baile y cuando regresó la invité a un trago; esa primer noche me fui de Combo 1 (trago para la güila y privado). El sexo fue muy bueno, la única razón por la que no fue genial fueron los incómodos cuartitos para los privados.
No me quedé con las ganas... El siguiente pago volví y la invité a un trago y a otro y a otro. Después del segundo trago me dijo que tenía ganas de ir al baño pero le dije que no fuera. Cuando terminó el tercero me dijo que ya no aguantaba, entonces la llevé a uno de los cuartos (60 papeles de los rojos en esos tiempos).
Ahí me dijo que si podía orinar antes, le dije que no... Y mientras ella me quitaba el pantalón, yo la desnudaba también. Me quitó el bóxer y se hincó frente a mi, tomó mi pene entre sus manos y comenzó a mamarlo de una manera que nunca había experimentado, puedo asegurar sin temor a equivocarme, que esa es unas de las mejores mamadas de mi vida.
Cuando estaba a punto de regarme en esa boca prodigiosa, la puse de pie y me puse a mamarle las tetas y acariciarle el mico mientras ella me acariciaba el pene y los güevos. Yo sabía que ella estaba a punto de reventar pero aún no quería dejarla ir...
Después de un rato en esta jugadera o calentamiento, la puse de cuatro en la cama, me puse el condón y la culié; sus gemidos me excitaban más y más y me regué rápido (con la mamada me había dejado casi listo).
Con una carita casi de súplica, me preguntó si podía ir al baño. Me levanté, fui con ella y le dije que quería verla; le acaricié el mico y le chupé las tetas mientras ella orinaba. Le sorprendió que a mi excitara eso y me dijo que también le había excitado que yo la tocara...
Salimos del cuarto y la invité a otro trago y le dije que volvería. Y volví, pero esa es otra historia...
jueves, 10 de febrero de 2011
La primer mujer del harén: Esperanza
Ha sido una decisión díficil, con mis 30 y tantos años las aventuras sexuales de Ahmed han sido numerosas... Aunque unas buenas y otras no tanto, todas tienen en común la búsqueda del placer carnal personal...
He decidido empezar con Esperanza; esa mujer nicaragüense de 38 años (aún no olvido su edad) que me inició en los caminos del sexo por dinero a la tierna edad de 19 años. Yo estudiaba administración de empresas en San José y cerca de los edificios de la corte había una pequeña casa esquinera que funcionaba como sala de masajes.
Tenía un tiempo sin suerte en el amor (en esos tiempos aún creía en eso) y un día decidí pasar después de clases a recibir mi masajito para aliviar el estrés en los hombros y entre las piernas... Adentro, dos mujeres me recibieron y me explicaron como funcionaba el lugar; una chica joven que no recuerdo y una mulata de unos 35 años y con unos senos que practicamente se salían de la blusa que llevaba.
Me fui con la mulata, obviamente, a un pequeño cuarto donde solamente había una mesa para masajes, una lámpara en el suelo, un pequeño radio (también en el suelo) y la mesita de noche con los materiales de trabajo. Ella cerró la puerta después de entrar y me pidió que me quitara la ropa, ni siquiera clavos para el pantalón y camisa había.
Al preguntarme cómo quería el masaje y ver mi mirada de perro perdido, dedujo que era mi primer vez en un establecimiento de ese tipo; me pidió que me acostara boca abajo y que ella me trataría bien.
Cuando se paró junto a mi, estaba desnuda; sus zapatos y ropa yacían amontonados en una esquina. Me dijo que podía acariciarla y para cuando sentí sus manos llenas de aceite masajear mi espalda y hombros, ya mi mano recorría sus tetas, su vagina y de nuevo sus tetas.
Para el momento en que bajó a mis piernas y empezó a acariciarlas de arriba a abajo, mi picha ya estaba completamente aplastada contra la cama y con deseos de salir a saludar a la compañía femenina. Sus manos subían desde mis tobillos hasta las nalgas y cuidadosamente acariciaban la parte interior del muslo, era solamente un pequeño roze a mis testículos pero los tenía a punto de explotar...
Me pidió que me diera vuelta y continuó su masaje en mis piernas mientras poco a poco iba acariciando mi ya completamente erecto pene; acercó su cara y su lengua húmeda recorrió y acarició mi miembro al punto que pensé que ahí mismo iba a venirme. Ella se dio cuenta que yo estaba con la leche casi afuera y tomó un condón de la mesita de noche y me lo puso. Subió a la mesa y comenzó a cabalgarme mientras me pedía picha y que le diera leche... No pude resistir mucho y rápidamente me vine...
Esa sería solamente la primer vez que disfrutaba los placeres que Esperanza me proporcionaba pero como dicen, eso es historia para otro día...
He decidido empezar con Esperanza; esa mujer nicaragüense de 38 años (aún no olvido su edad) que me inició en los caminos del sexo por dinero a la tierna edad de 19 años. Yo estudiaba administración de empresas en San José y cerca de los edificios de la corte había una pequeña casa esquinera que funcionaba como sala de masajes.
Tenía un tiempo sin suerte en el amor (en esos tiempos aún creía en eso) y un día decidí pasar después de clases a recibir mi masajito para aliviar el estrés en los hombros y entre las piernas... Adentro, dos mujeres me recibieron y me explicaron como funcionaba el lugar; una chica joven que no recuerdo y una mulata de unos 35 años y con unos senos que practicamente se salían de la blusa que llevaba.
Me fui con la mulata, obviamente, a un pequeño cuarto donde solamente había una mesa para masajes, una lámpara en el suelo, un pequeño radio (también en el suelo) y la mesita de noche con los materiales de trabajo. Ella cerró la puerta después de entrar y me pidió que me quitara la ropa, ni siquiera clavos para el pantalón y camisa había.
Al preguntarme cómo quería el masaje y ver mi mirada de perro perdido, dedujo que era mi primer vez en un establecimiento de ese tipo; me pidió que me acostara boca abajo y que ella me trataría bien.
Cuando se paró junto a mi, estaba desnuda; sus zapatos y ropa yacían amontonados en una esquina. Me dijo que podía acariciarla y para cuando sentí sus manos llenas de aceite masajear mi espalda y hombros, ya mi mano recorría sus tetas, su vagina y de nuevo sus tetas.
Para el momento en que bajó a mis piernas y empezó a acariciarlas de arriba a abajo, mi picha ya estaba completamente aplastada contra la cama y con deseos de salir a saludar a la compañía femenina. Sus manos subían desde mis tobillos hasta las nalgas y cuidadosamente acariciaban la parte interior del muslo, era solamente un pequeño roze a mis testículos pero los tenía a punto de explotar...
Me pidió que me diera vuelta y continuó su masaje en mis piernas mientras poco a poco iba acariciando mi ya completamente erecto pene; acercó su cara y su lengua húmeda recorrió y acarició mi miembro al punto que pensé que ahí mismo iba a venirme. Ella se dio cuenta que yo estaba con la leche casi afuera y tomó un condón de la mesita de noche y me lo puso. Subió a la mesa y comenzó a cabalgarme mientras me pedía picha y que le diera leche... No pude resistir mucho y rápidamente me vine...
Esa sería solamente la primer vez que disfrutaba los placeres que Esperanza me proporcionaba pero como dicen, eso es historia para otro día...
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